No hay nada que festejar
Hoy vamos a hablar del "querido" diario La Nación y su gran visión de nuestra patria. Resulta que la agencia de noticias Télam redactó un artículo de opinión, diciendo que la conquista de América fue el mayor genocidio de la historia. Argumento: "con la llegada de los conquistadores se inició un exterminio que arrasó con 90 millones de pobladores y quebró el desarrollo cultural de este lado del Atlántico".
En defensa del honor de los sacrificados invasores salió, claro, el diario La Nación. El periódico consultó a "prestigiosísimos" historiadores sobre el tema. María Sáenz Quesada, for example, dice en la edición del 12 de octubre que "somos americanos y descendemos de un encuentro entre las culturas milenarias aborígenes y las culturas europeas." Qué lindo, ¿no? Félix Luna, por su parte, nos recuerda los maravillosos legados de la cultura hispánica en América "desde el caballo hasta la fe cristiana y, fundamentalmente, la lengua". Y agrega "Por supuesto que al hablar de conquista, hubo violencia y crueldades, pero decir que fue el mayor genocidio de la historia es una exageración". ¿Exageración? ¿Se exagera al decir que el exterminio de millones de seres humanos y sus culturas es un genocidio? ¿Qué hacía falta para que fuera un genocidio?
Claro, La Nación fue fundado, como lo recuerda orgullosamente todos los días el editorial, por Bartolomé Mitre, presidente de la Nación entre 1862 y 1868. No es casualidad que Mitre tuviera entre sus objetivos lograr "la unidad nacional", a costa del exterminio de los indios que todavía sobrevivían. De hecho, Mitre, junto a su amigo Sarmiento, despreciaba profundamente a los indígenas (en una de las cartas que intercambiaban, el autor de Facundo le escribe a su amigo "¿Lograremos exterminar los indios?. Por los salvajes de América siento una invencible repugnancia sin poderlo remediar. Su exterminio es providencial y útil, sublime y grande.") Tampoco es casualidad que bajo el gobierno de Mitre se desarrollara la Guerra de la Triple Alianza, una masacre tremenda de argentinos, brasileños y uruguayos contra los paraguayos, opuestos al liberalismo europeizante y defensores de sus raíces indígenas.
La conquista de América transformó a España en potencia colonial, costó la vida de millones de personas y es el mayor ejemplo occidental de utilización de la religión con fines económicos y de dominación. Además, sentó las bases de un subcontinente dependiente en su organización y empobrecido por los constantes saqueos, que hoy cumplen 513 años. Está bien, ganó el más fuerte, pero que no nos quieran hacer creer que nos hicieron un favor, porque de lo de los espejitos de colores ya nos avivamos hace rato.

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