Cientoveintitrés a uno
Ayer fue un día de mucho mucho trabajo y, como si el destino picarón supiera que una de las órdenes políticas que recibí fue "los delegados comunistas tienen que dar el ejemplo trabajando", me tuvieron escribe-quete-escribe y pude rosquear poco y nada.
A las 3 de la tarde me llegó un champagne anónimo (!) y, a partir de ese momento, tuve menos tiempo todavía porque, además de laburar, tuve que extorsionar vía messenger a las recepcionistas para que me confesaran de quién mierda era. Tenía miedo de que fuera de algún garca sobre los que escribo en el diario, y que al tomármelo estuviera aceptando un soborno, o algo así. Al final, una de las chicas me dijo "no es un garca, al menos no uno de afuera del diario" y me quedé tranquila.
A las 22.15, quince minutos después de cerrados los comicios, cuando terminé de laburar, pregunté cómo iba el recuento de votos. "No sé, la Utpba nos cagó y no vino", me dijeron. Así que entré como una tromba al cuartito donde habíamos votado al grito de "¡¿Nos cagó la Utpba?!", a lo que me contestaron, "no, son ellos" "Ah, qué bueno, compañeros, gracias por venir. Sabía que no nos iban a fallar".
Votaron 124 personas de un padrón inflado de 210 -contando limpieza, seguridad, administración, etc- y real de 170/180. Ganamos 123 a 1 (un pelotudo que votó en blanco). Sí, era lista única, pero así de cerradito como parece nos llevó un par de meses de negociaciones. Llevé el champagne a la mitad de la redacción diciendo "ahora que tengo inmunidad puedo traer alcohol al trabajo". Los compañeros lo consideraron una provocación a la patronal. Son troscos, qué le vamos a hacer.
Tomamos el champú. Nos aplaudimos todos por el éxito de la gestión . Me llegaron mensajitos de texto muy lindos. Hablamos con el resto de la Comisión Interna sobre los pasos a seguir. Y la Junta Electoral me trajo el padrón. Lo guardé bajo llave: va a ser bueno saber quién no votó, el día de mañana.
Y así terminó el día en que me eligieron delegada por primera vez. Todos estuvimos de acuerdo: fue un gran paso para nosotros, y un pequeñísimo paso, casi un espasmo imperceptible, para el proletariado mundial.

8 Comments:
Bueno, por algo se empieza. Confiemos en un "efecto mariposa".
Saludos y felicidades por tu blog.
6:48 AM
Con personas como vos, el mundo es mejor y más justo. Me llena de orgullo tu lucha cotidiana e incansable. Admiro tu valentía y tu voluntad. Amo tu sentido del humor y tu entusiasmo a prueba de desencantos. Te acompaño en este viaje (y en todos los que vengan) Es un placer y un tesoro.
3:52 PM
cómo compañeros troscos?
qué problemas hay con los troscos?
cuando las papas quemen, vamos a ver si troscos sí, troscos no.
1:46 PM
Marche otro piolet.... :P
(repetir cien veces "no son enemigos,son compañeros equivocados" "no son enemigos, son compañeros equivocados")
1:49 PM
juicio y castigo para el asesino Ramón Mercader.
así arreglan las cosas algunos: reventando cabezas
aguante Natalia
2:00 PM
Ustedes las revientan de adentro para afuera, compañero.
Igual, a vos te quiero, falso León. Sos bastante poco trosco para ser trosco. Beso.
2:03 PM
Yo soy trosco de la primera hora. Reconvertido, tiempo después, en una anarco-trosco a partir del repudio a la masacre de Kronstadt. Pero, fíjese usted, existe un prejuicio sobre los troscos al que la autora de este blog no escapa. Los troscos somos esto. Transparentes. Por ejemplo, no administramos bancos, no repartimos topos, no apoyamos los golpes ni vamos ocultos en listas. La transparencia, junto con la coherencia, mi querida camarada, son esenciales a la construcción política, y de las cuales no pueden jactarse muchos de los nostálgicos de Iósif Visariónovich Dzhugashvili.
Un saludo rojo y revolucionario
lev davídovich bronstein
1:13 PM
Estimado compañero (en todo el sentido de la palabra):
Los que no escapan al prejuicio sobre los troscos son tus propios correligionarios, que lo alimentan hasta el hartazgo.
La coherencia y la transparencia son valores, es innegable, pero ¿de qué sirven a nuestra causa si no están al servicio del pueblo?
Cuando, amparado en la coherencia, un revolucionario abona el terreno para la contrarrevolución, de poco vale el purismo intelectual.
Amén de que la transparencia que conozco en vos no es una virtud común en tus camaradas.
Insisto, igual, en que estamos en la misma trinchera. Ojalá ustedes lo entiendan -aunque sea- con ochenta años de retraso.
1:24 PM
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