"La patria es dicha de todos, y dolor de todos, y cielo para todos, y no feudo ni capellanía de nadie." José Martí

Sunday, September 02, 2007

Yo quiero ser burgués

Apasionantes reflexiones sobre burgueses, pequebúes y aspirantes.

Dice de esta buena gente determinado autor que gastar dinero es, para ellos, tan importante como ganarlo. En la forma de vida, en la cultura de este estrato social, están lo criterios reconocibles para considerarse parte de ese sector y no de los trabajadores llanos. Hete aquí por qué pertenecer tiene sus privilegios, pero también sus costos. Y ¡ay! del que no le dé el cuero para vivir como la gente bien y llegar a fin de mes en el intento.

Por ejemplo, qué debe tener un buen aspirante a gente como uno: obvio, un club para practicar deportes. Pero, claro, no un deporte masivo, sino algún deporte exclusivo, como el tenis y el golf, y no en cualquier mitín de barrio (Dios me libre), sino en clubes reservados, que aseguran a los jóvenes las relaciones sociales adecuadas, es decir, aquellas que brindan redes en los negocios y aseguran su pertenencia a la clase.

La educación superior marca la diferencia, pero no tanto por su utilidad práctica, por la obtención del conocimiento, sino como una marca de clase. Destaca el autor que las universidades, para estos jóvenes, constituyen “un medio agradable” donde pueden “beber, mantener relaciones promiscuas y practicar deportes”, aunque los exámenes carecen de importancia. Por eso hay tanta resistencia, en este sector, a aceptar la democratización de la educación universitaria: la expansión educativa atenta contra uno de los principales símbolos de superioridad de clase.

Ahora, ¿qué pasa con la enorme masa de “burócratas de oficina”, como los llama el autor, que no difieren demasiado de las clases inferiores en remuneración pero pretenden pertenecer a las clases superiores? Encuentran un primer obstáculo concreto: ¡compiten económicamente con el obrero, pero éste no necesita gastar plata en mantener las apariencias! El estatus no es nada barato, como sabe cualquiera que haya invertido dinero en lograrlo. Solución: aferrarse a las ideas de derecha como forma de esnobismo, de acentuar una diferencia que no se condice con la realidad económica.

Ese es el origen, simplificado claro, de una gran parte de la masa social del fascismo. Sí, del viejo fascismo, de eso estamos hablando. Eric Hobsbawn, el autor en cuestión, está analizando la sociedad europea de principios del Siglo XX. Naaaaaaada que ver con nuestra Argentina del bicentenario. Es que los burgueses, pequebúes y aspirantes no han evolucionado mucho en 100 años. El supuesto fin de la historia no es más que la alguna vez dinámica burguesía repitiéndose a sí misma generación tras generación, aferrándose a sus privilegios reales e imaginarios contra los embates del temible y amorfo populacho, siempre tan pero tan grasa.

Los dejo, gente, me voy al club.

6 Comments:

Blogger Vasco said...

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6:47 AM

 
Blogger Vasco said...

i se parece tanto la burguesía a la europea descripta por Hobsbawm, es también porque la burguesía mersa argentina siempre quiso parecerse a su par europea.

Ya abrirán sus Náuticos, sus San Andreses y sus catedrales en Punta del Este, cuando los echemos de una patada en el culo.

Yo

6:50 AM

 
Blogger Tirino Wok said...

Los tacheros vendrían a estar un escalón abajo de los "burgueses de oficina"?

6:52 AM

 
Blogger Ámbar - L@M@g@ said...

te recomiendo..."los pitucos" de mario benedetti

www.ambarlamaga.blogspot.com

9:19 AM

 
Blogger Ámbar - L@M@g@ said...

recién me avivo, para vasco, tampoco es cuestión de mandarlos a cruzar el charco...
tampoco los queremos en punta del este

7:31 AM

 
Blogger anki said...

Eh, Vasco, la vecina tiene razón. Que cada país disponga de sus propios desechos.

1:21 PM

 

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