"La patria es dicha de todos, y dolor de todos, y cielo para todos, y no feudo ni capellanía de nadie." José Martí

Tuesday, April 04, 2006

Mi mamá me mima


Ufffff....cómo cambió mi vida desde mi última entrada. Sentarme frente a la computadora es una especie de lujo, como bañarme, cortarme las uñas, leer un libro o hacer pis. Mi tiempo ya dejó de ser mío; la maternidad es un trabajo 24/7.

Desde que Victoria está de este lado de mi panza me di cuenta de algo: ser mamá es, al mismo tiempo, la exacerbación y la negación de la individualidad. Exacerbación, porque a nuestros hijos los adoramos porque son nuestros, porque dependen de nosotros, porque nos miran con devoción. Y negación porque, desde que esa boquita se prende de tu teta, casi casi que dejás de existir. Si sorpresivamente hace frío, pensás "no le traje abrigo". Cuando hay mosquitos te alegrás por esa extraña atracción que los zancudos tienen hacia vos "así no la pican a ella". Cuando enchufás la plancha descalza te imaginás un cortocircuito y te preguntás cómo se las va a arreglar la beba sin mamá. Ah, eso de pasar frío, llenarse de ronchas o simplemente morirse es lo de menos. Una vez, Damián me preguntó qué tenía ganas de cenar. "¡¿Ganas?! Ya me olvidé lo que eran las ganas..."

Ahora que pienso, eso de negar las sensaciones del cuerpo es, en parte, una defensa. La puta que duele el parto. Es el momento más feliz de tu vida, según Cosmopolitan y las madres que ya se olvidaron cómo duele, pero lo que se siente es una especie de tupamarización del propio cuerpo, como si un caballo tirara del torso y otro de las piernas, y nos partiéramos a la mitad. Y después, cuando ya te maravillaste con esa cosa gelatinosa que acabás de parir, cuando se fueron los familiares emocionados y las cámaras de fotos rebosantes y desapareció el efecto de la anestesia, aparece ese dolor tremendo, que te nubla la vista y te arranca lágrimas, como las de felicidad pero de las otras. Entonces te olvidás que tu cuerpo siente, y así pasás unos meses. Con la niña colgada de tus tetas, como diría Moria Casán, pero literalmente.

Claro que Victoria es tan linda, tan suave, con ese olorcito a bebé...

¡Ma sí!, en unos años lo hago de vuelta.

3 Comments:

Blogger stay free said...

Felicitaciones de nuevo :)

8:38 PM

 
Blogger MdMb said...

Bueno, tarde pero seguro!
Qué puedo decir???
Victoria es lo más. Con sus cachetes, sus gestos, la forma en que entrelaza las manos...(insertar tío baboso/torpe que teme destrozarla al contacto). A eso súmenle que la niñita es un cóctel en el que se han combinado dos inteligencias explosivas...tengo miedo por lo que pueda salir de allí. Empiecen a salvaguardar los libros a los que les tengan mucho cariño si no quieren que como señalador aparezcan restos de papillas varias, Pico Dulce, Sugus y otras de esas porquerías azucaradas que tan felices nos siguen haciendo.
Es raro y, al mismo tiempo, muy natural verlos a ambos convertidos en padres. Parecen muy chicos, eternamente jóvenes. Sin embargo, a kilómetros de distancia se nota que los dos tienen ese instinto paternal a flor de piel. Es casi mágico.
Y como si todo esto fuera poco, debo reconocer el orgullo que me provoca haber sido elegido padrino sin aparatos ideológicos del Estado de por medio (guiño-guiño). Es el gesto de mayor confianza que alguien tuvo hacia mí en su vida. Espero poder retribuirlo con creces. GRACIAS!!!
Ya mismo me guardo esa foto y la distribuyo en cadena de correo electrónico.
Mariano. =)

10:36 PM

 
Blogger anki said...

:-)

6:30 PM

 

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